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ORACIONES DEL PADRE


sobre PIEDAD FILIAL
- ÍNDICE -
  1. QUE SEAMOS HIJOS DE PIEDAD FILIAL QUE CONSUELEN A USTED, PADRE
  2. QUE SEAMOS HIJOS QUE CUMPLEN TODA SU RESPONSABILIDAD
  3. QUE SEAMOS HIJOS QUE ALIVIEN SU DOLORIDO CORAZÓN
  4. QUE SEAMOS HIJOS E HIJAS DE CORAZÓN, HIJOS FUERTES Y VALIENTES
  5. QUE CUMPLAMOS TODA NUESTRA RESPONSABILIDAD EN LA POSICIÓN DE NOVIA
  6. QUE SEAMOS VERDADEROS HIJOS REPRESENTANTES DEL UNIVERSO
  7. QUE LLEGUEMOS A SER HIJOS E HIJAS CAPACES DE CONSOLAR A USTED, PADRE
  8. QUE ENCONTREMOS REPOSO EN EL AMOR DEL PADRE
  9. QUE SEAMOS HIJOS QUE RECIBEN SUS CONSEJOS
  10. QUE PODAMOS MOVERNOS SOLAMENTE COMO PERSONAS SUYAS
  11. QUE LIDEREMOS LA INICIATIVA DE ALIVIAR LA HISTORIA
  12. ORDÉNENOS A TRAVÉS DE NUESTRO CORAZÓN ORIGINAL
  13. ¡QUE NUESTRO CAMINO DE FE LO TRANSITEMOS SIRVIENDO A UN PADRE TRISTE!
  14. ¡PERMITA QUE VAYAMOS EN BUSCA DE SU CURSO LABORIOSO!
  15. ¡QUE PODAMOS CANTAR SU LIBERACIÓN, PADRE!
  16. ¡PADRE, CUÁNTO LO SENTIMOS!
  17. QUE NO DEJEMOS RENCOR DETRÁS NUESTRO
  18. QUE TRANSITEMOS EL CAMINO DE LEALTAD Y FIDELIDAD EN SERVICIO AL PADRE
  19. QUE SEAMOS VERDADEROS HIJOS E HIJAS QUE ATIENDAN A USTED, PADRE
  20. QUE SEAMOS VERDADEROS HIJOS E HIJAS DE PIEDAD FILIAL
  21. QUE SEAMOS VERDADEROS HIJOS LEALES Y CUMPLAMOS NUESTRA RESPONSABILIDAD
  22. QUE POSEAMOS LA CALIFICACIÓN DE HIJOS E HIJAS VERDADEROS
  23. QUE RECIBAMOS JUNTO A USTED LA PRIMAVERA ORIGINAL
  24. QUE SEAMOS HIJOS QUE APRENDEN CON EL CORAZÓN
  25. QUE SEAMOS HIJOS QUE PUEDAN SER ABRAZADOS EN EL SENO DE SU CORAZÓN
  26. QUE HEREDEMOS SU CAMINO DE SACRIFICIO
  27. QUE SEAMOS HIJOS QUE PODAMOS DECIR QUE IREMOS SÓLO POR USTED, PADRE
  28. QUE SEAMOS HIJOS QUE NUNCA OLVIDEN LA RELACIÓN PADRE E HIJO
  29. QUE NOS PROVEAMOS DEL ASPECTO DE HIJOS QUE PUEDAN REPRESENTARLO, PADRE
  30. QUE SEAMOS HIJOS CAPACES DE HEREDAR SU GRAN OBRA
  31. QUE NOS PAREMOS ANTE USTED, PADRE, CON EL ASPECTO DE HIJOS APROPIADOS
  32. QUE PODAMOS EVIDENCIAR QUE SOMOS SUS HIJOS
  33. QUE COMPRENDAMOS EL PRECIOSO VALOR DE LOS PADRES VERDADEROS Y LOS ATENDAMOS
  34. QUE CONSOLEMOS LA MORTIFICANTE SITUACIÓN DEL CIELO
  35. QUE SEAMOS HIJOS QUE SE PREOCUPEN PRIMERO POR EL CORAZÓN DE LOS PADRES

1. QUE SEAMOS HIJOS DE PIEDAD FILIAL QUE CONSUELEN A USTED, PADRE

16 de mayo de 1956

Hoy día nosotros, aún cuando vemos cosas malas,
somos insensibles , somos injustos, somos deficientes;
no nos sentimos responsables
aún teniendo un corazón inmerso en dolor para con la Voluntad Divina.
Nosotros, que no tuvimos un corazón de atacar al enemigo
ni la amargura de quien está embebido en resentimiento;
nosotros, que tampoco tenemos registros de luchas (peleas)
no hemos tampoco conocido al Dios Omnipotente,
no conocimos la lealtad de Jesucristo hacia el Cielo.

Su Voluntad de haber querido enorgullecerse
por medio del establecimiento de Jesucristo
ha sido conectada hoy a nosotros por medio de los apóstoles
a través de la historia.
Permita que comprendamos que desea que esa Voluntad dé fruto en nosotros,
permita que nos incorporemos al júbilo de haber recibido la vida
y que se nos ha encomendado hoy la responsabilidad central
de poder ser bienvenidos por miríadas de santos.

Ahora permita que nosotros
nos convirtamos en la ofrenda
que pueda aliviar al cielo y la tierra, a la creación
y el dolor amargo de Jesucristo.
Deseamos y queremos de todo corazón, Padre,
que nos permita ser hijos e hijas que posean un corazón de lealtad
que den toda su sinceridad y devoción

¡Padre!
Hoy se nos ha encomendado a cada uno y a todos nosotros
la responsabilidad de aliviar al cielo de su dolor;
permita que comprendamos que estamos en la situación de poner fin a la lucha
para resolver el dolor amargo del cielo.
Ya que somos conscientes de ello
permita, Padre, que poseamos la actitud de querer practicarlo más que nadie y
ser capaces de tener un corazón de gratitud hacia Usted.

Que sepamos agradecer aún cuando nos cuelguen en la cruz;
No permita que seamos ante Usted, Padre,
personas mezquinas;
guíenos para que aún cargando la cruz o en situaciones difíciles
podamos ser hijos que le digan '¡Padre! No se preocupe, que aquí estoy yo'.

Deseando fervientemente que nos permita
llegar a ser hijos capaces de consolar Su tristeza,
de ver a aquellos hijos que están en situaciones difíciles,
oramos en el nombre de Nuestro Señor.
Amén.


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2. QUE SEAMOS HIJOS QUE CUMPLEN TODA SU RESPONSABILIDAD

23 de mayo de 1956

¡Padre!
Debido a que aún queda ante nosotros un accidentado camino,
aférrenos personalmente, Padre;
le pedimos y deseamos fervientemente que permita
que nos sobren fuerzas para transitar todo camino de muerte.

Abrace a estos hijos tontos
que por ahora sólo están mirando;
permítanos la intrepidez de ser capaces de empujar de frente
para realizar nada más que la voluntad del Cielo.
Pedimos y deseamos fervientemente
que como hijos llamados por el Cielo
nos ayude a avanzar como soldados celestiales.

Ayúdenos a que no tengamos deficiencias
en cumplir completamente la misión
que cargamos como santos,
la responsabilidad de despertar a todos sus hijos dormidos
y guiarlos a Usted;
deseamos fervientemente
que nos ayude a ser hijos
capaces de ser más elevados que cualquier santo del pasado.

Ayúdenos a ser hijos que caminen con pasos apropiados
en correspondencia con su adhesión ;
deseamos que nos ayude a que no seamos hijos
que nos convirtamos en objetos de burla de Satán.
Ayúdenos a que no seamos personas tontas
que miden la ley divina
centralizados en sí mismos.
Pedimos y deseamos con fervor
que nos ayude a ser hijos
capaces de elevar la Gracia del Padre en la Tierra
y manifestar solamente Su Gloria.

¿Cuántos hijos hay, incluso en este momento,
que sedientos de encontrar el camino de Su Voluntad
elevan un altar escondido llamando a Usted, Padre?
Ya que cargamos también nosotros
con la misión de encontrarlos a ellos
Padre,
ayúdenos a que no seamos hijos deficientes,
en cumplir totalmente esta misión;
llame Usted y reúna a todos Sus hijos
Y le pedimos fervientemente deseosos
que llegue pronto el día en que podamos sostener en lo alto
Su enorme Voluntad de gloria.

Ya que se nos encomendó a nosotros
la misión de traer ante Usted
a cuatro mil millones de seres humanos dormidos,
Padre, que cuando avancemos con convicción
con la Palabra que nos ha dado
en cada lugar que vayamos
encienda Usted el fuego de la vida
y obre provocando la resurrección;
pedimos fervientemente deseosos
que nos ayude a ser hijos que sostengamos en lo alto en esta Tierra
Su alegría y Su gloria.

Permita que creamos con toda seguridad
que no es sino nuestra la responsabilidad de aliviar
el sincero corazón de Cristo
quien ha trabajado diligentemente durante miles de años
y hasta hoy día para la humanidad en la Tierra,
quien apela por nosotros ante Usted, Padre,
para que aliviemos la lamentación de Cristo.
Que no abandonemos el estándar celestial
antes de que el ser humano cumpla toda su responsabilidad;
permita que seamos hijos con quienes solamente el Cielo pueda relacionarse.

Ayúdenos a que no seamos hijos
que tiremos nuevamente por tierra
la misión que ya cargamos;
pedimos fervientemente deseosos
que nos ayude a ser hijos sin rencores
y nos establezca como hijos capaces ,
hijos amados de Usted, Padre,
que hasta el fin podamos manifestar Su gloria.

Abrace y obre, Padre, a través de aquellos hijos
que en circunstancias difíciles
levantan un altar solitario
apelando y llamando a Usted.
Y también pedimos fervientemente deseosos
que permita seamos hijos del Cielo
que se manifiesten exaltando Su maravillosa Voluntad.
Oramos todo esto en el nombre de Nuestro Señor.
Amén.


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3. QUE SEAMOS HIJOS QUE ALIVIEN SU DOLORIDO CORAZÓN

7 de octubre de 1956

¡Padre de Amor!
Hemos comprendido que Su lamento
es por la falta de una persona que concluya
la historia de luchas que permanece como dolor amargo del Cielo.
La raíz fundamental de la caída sembrada por los humanos
debería ser erradicada por los seres humanos;
a pesar de que ha transcurrido una larga historia
todavía los seres humanos no han podido extirpar
esa raíz fundamental del pecado
Padre,
permita que podamos erradicarla.
Deseamos fervientemente permita
que todos nosotros
nos sumerjamos en Su corazón
y seamos un solo cuerpo.

Permita que nos asemejemos
Su angustiado corazón.
Permita que la esperanza que lo alimenta
nos pertenezca a nosotros renovada
Permita que seamos personas de coraje
capaces de asumir responsabilidad por lo que queda de la historia de dolor,
que seamos capaces de luchar con miríadas de satanases
y que nos manifestemos como representantes del Cielo.
Permita que seamos personas de coraje
que surjamos también como representantes de la Tierra.

Permita que en el campo de lucha remanente
cada uno pueda surgir
tomando responsabilidad por Su voluntad
hasta que se realice ese jardín de alegría
en el que podamos ofrendarnos mutuamente el corazón de amor de Usted,
Padre eterno.
Deseamos con fervor, Padre amado,
que seamos bravos hijos de Usted,
capaces de luchar contra Satán
cada uno respectivamente en representación de Su voluntad para la totalidad.
Permita que podamos experimentar
en mente y cuerpo
la gracia de Su alegría;
centralizado en nosotros,
provoque la obra de la recreación;
y que por luchar y vencer
contra la raíz del pecado y el mal
experimentemos en carne propia Su amor
y deseamos con fervor nos permita
amado Padre,
ser hijos que le retornemos gloria a Usted.

Derrame como agua el fuego del Espíritu Santo
uniéndonos como hijos escogidos por Usted;
obre para que podamos luchar en confrontación
con este mundo oscuro,
y deseamos fervientemente,
Padre, nos permita ser hijos e hijas de Usted
que en representación de un corazón adolorido de seis mil años
derrotemos todo mal.

Ahora, en el campo de lucha que aún resta
no permita que quedemos en deuda con Usted;
permita que seamos capaces y dignos
de sobrellevar la gracia de la victoria eterna.
Pedimos anhelando de todo corazón
que hasta que construyamos el jardín ideal
que pueda expresar sobre la Tierra
ese corazón Suyo de Bendición,
nos permita avanzar y establecer Su Voluntad
con el corazón de soldados de indomable espíritu.
Oramos todas estas palabras
en el nombre de Nuestro Señor.
Amén.


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4. QUE SEAMOS HIJOS E HIJAS DE CORAZÓN, HIJOS FUERTES Y VALIENTES

23 de junio de 1957

¡Padre de amor!
Permita que lleguemos a ser hijos e hijas de corazón,
que sepamos escuchar el clamor de súplica de Abel ,
en lugar de la sangre de Abel
permita que por medio de nuestra sangre,
que por medio de nuestra sensibilidad,
sea aliviada esa parte del corazón de Cristo
embebida en amargo dolor, por todas aquellas palabras
que no pudo decirles a los pueblos del mundo
cuando en la cima del Gólgota
fue entregado como ofrenda de sangre.

Numerosos profetas y mártires
que pasaron por el curso de la historia
pensaron que sus pasos eran sólo de ellos;
recién ahora comprendimos que esos mismos pasos
también nosotros, hoy, debemos caminar.
Hay muchísima gente en esta Tierra,
pero Usted nos ha buscado a nosotros, que no valemos nada.
Guíenos para que seamos hijos e hijas
que entiendan Su corazón deseoso
de que aliviemos el dolor de seis mil años.

En esta Tierra hay mucha gente destacada,
hay también mucha gente grandiosa (admirable)
y mucha gente con capacidad y talento,
pero nos ha buscado a nosotros, (que somos) insuficientes;
deseamos profundamente Padre,
que nos guíe para ser hijos e hijas
capaces de sentir en carne propia Su triste situación, Padre,
y Su pedido de que entendamos el corazón del Cielo.

Hoy día nosotros,
así como Josué fue fuerte y valiente
tendremos que ser fuertes y valientes en lugar de nuestra raza,
tendremos que ser fuertes y valientes en lugar del mundo,
tendremos que ser fuertes y valientes en lugar de la Tierra.
Por ello Padre, esté con nosotros, que tanto nos falta.
Deseamos profundamente, Padre,
que nos conduzca a ser capaces de indemnizar
y superar, con este nuestro cuerpo,
todas los sufrimientos de la historia.

Permita que aparezcan pronto
de en medio de todos los cristianos del mundo
multitudes fuertes y valientes como Josué y Caleb
determinados a entrar en la tierra bendecida de Canaán
aunque tengan que morir una y otra vez.

Deseando profundamente que nos guíe
para poder ver pronto el día glorioso en el cual,
y con el corazón puesto en la ley celestial
podamos en armonía con Usted,
sentir que se agita en nosotros Su vida, Dios Padre,
oramos todas estas palabras
en el nombre del Señor.
Amén.


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5. QUE CUMPLAMOS TODA NUESTRA RESPONSABILIDAD EN LA POSICIÓN DE NOVIA

4 de octubre de 1957

¡Padre!
Perdónenos no haber conocido Su corazón
preocupado por los solitarios,
sino que más bien hasta ahora
hemos sido desleales e infieles
al pedir a Usted
que alivie nuestras propias angustias personales.

Háganos comprender
cuán apenado está el corazón del Cielo,
cuán angustiado;
háganos comprender ante ello
cómo podemos ser tan atrevidos
de hablarle a Usted de nuestra propia situación.

¡Padre!,
ya que sólo con eso no es suficiente
permita que Sus angustias y Sus preocupaciones
puedan ser aliviadas hoy a través de nuestros cuerpos;
deseamos fervientemente nos permita,
amado Padre,
ser hijos e hijas capaces de ofrendar todo lo que tengamos
ante Usted.

Esté hoy día con nosotros,
Padre, que estamos haciendo esfuerzos
para establecer dentro de nuestro ámbito de vida sustancial,
condiciones de valor en relación al Cielo.

En cuanto al establecimiento de condiciones de total valor celestial
nosotros hemos sido insuficientes,
incapaces de alegrarnos por nuestro sacrificio.
A partir de ahora seremos hijos e hijas
que aún siendo usados infinitamente
tendremos ante Usted un corazón alegre;
permita que así sea.
Sabemos que ni Satán puede obstruir esos nuestros pasos
y deseamos fervientemente que nos ayude, Padre amado,
a que nuestro corazón no cambie ni hoy ni mañana.

¡Padre!
En nuestro deseo de ser "novias" ante el Novio Jesús,
permita que entendamos que enfrentamos una situación
en la cual si el Novio está angustiado,
nosotros también debemos angustiarnos;
que si el Novio lucha también nosotros tenemos que luchar;
que vivos o muertos tenemos que movernos juntos con Él.
Establézcanos en la posición de novia
que sienta en carne propia el júbilo del Novio al cantar la Gloria del Padre
en medio de la gracia de la liberación
luego de haber pasado el proceso de luchas.

Pedimos con fervor que nos permita
recuperar todas las cosas perdidas
y se manifieste pronto en el curso de nuestra vida,
en nuestra vida diaria y sobre nuestros corazones,
el día que alabemos con alegría la Gloria del Padre.
Oramos todas estas palabras
en el nombre de Nuestro Señor.
Amén.


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6. QUE SEAMOS VERDADEROS HIJOS REPRESENTANTES DEL UNIVERSO

23 de marzo de 1958

¡Padre de Amor!
Pensábamos que Jesús había venido a la Tierra por "mí",
pero eso no era todo;
pensábamos que había venido por mi familia,
pero eso no era todo;
pensábamos que había venido sólo para el elegido Israel,
pero eso no era todo;
tampoco fue alguien que vino
para una iglesia en particular.

Comprendimos ahora que Jesús,
al mismo tiempo que es la esperanza de todo el mundo creado,
vino en representación de todos los valores.
Padre, ante Jesús y al igual que Él
hoy nosotros,
que cargamos la responsabilidad de tener que restaurar la totalidad
¿qué tipo de corazón tenemos?
No permita que lleguemos a ser personas
que piensan en morir aferrados sólo a sus familias;

No permita que no lleguemos a ser personas
que piensan en morir sólo aferrados
a "mi" pueblo, "mi" país, "'mi" mundo.

Permita, amado Padre,
y lo deseamos fervientemente,
que aún vivos representemos cielo y tierra,
que aún muertos, al morir lo hagamos representando cielo y tierra
y podamos vivir por el Universo al riesgo de nuestras vidas.

Hoy, en medio de todo el mundo creado,
al no haberse cumplido el ideal que Jesús debía restaurar,
permanece el sonido del clamor de lamentación;
haga que nosotros podamos eliminarlo
dando tranquilidad a Jesús y a Usted haciéndonos sentir ese corazón
y permita, Padre,
lo que es nuestro deseo sincero
de que lleguemos a ser hijos e hijas
que podamos establecer con Usted
lazos eternos.

Y colabore, Padre, a que podamos aliviar todas las amarguras históricas
y pueda Usted recibir el consuelo de ese alivio.
Permita que avancemos juntos en ello.
Deseamos fervientemente nos permita olvidar todas nuestras cosas personales
y que lleguemos a ser hijos e hijas de piedad filial
capaces de alabar al Cielo.
Oramos estas palabras en el nombre del Señor.
Amén.


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7. QUE LLEGUEMOS A SER HIJOS E HIJAS CAPACES DE CONSOLAR A USTED, PADRE

4 de mayo de 1958

¡Padre!
Si es que podemos decir que tenemos vida,
no permita que la fuerza motriz de esa vida
llegue a estar limitada en un "yo";
si es que podemos decir que poseemos el poder de la palabra
no permita que esa palabra se quede morando en cada uno de nosotros como individuo.

Además, que la fuerza vital de esa palabra
pueda barrer al mundo más allá de la raza;
deseamos con fervor, Padre,
que permita que nosotros podamos hacer
que esa fuerza sea capaz de mover el Cielo y la Tierra.

Ahora nosotros salimos en busca de Usted, Padre,
ignorantes de que Usted no existe solamente como el Padre de Gloria
que nosotros vagamente pensamos ,
sino que también es un Padre que tuvo que pasar el momento crucial de la cruz.

Hoy día
son muchísimas las personas que aguardan por el Señor de la Gloria,
pero no hay quienes posean la verdadera voluntad
de seguir al Señor del sufrimiento;
Perdone, Padre, a tan desafortunados seres humanos.

¡Padre!
si bien ahora tenemos que pasar la cima de la ofrenda,
al saber que Usted ha venido antes trabajando
de una manera indescriptiblemente laboriosa
para encontrarnos a nosotros,
sentimos que no podemos dejar de ir por este camino.

Sabemos que hoy nuestra responsabilidad
es la misión de tener que restaurar en general
todas las deudas históricas remanentes;
si es que tenemos defectos, elimínelos de nosotros
y permita que podamos ser dignos de la misión impuesta.

Permita que en primer lugar por esta raza,
o por este mundo, o por el Cielo y la Tierra,
seamos capaces de establecer este pueblo ante Usted, Padre.
También deseamos fervientemente,
Padre, que permita que seamos hijos e hijas capaces de esto y de mucho más.

Nosotros, que estamos escuchando el sonido
del clamor del pecado y el mal remanentes
de un curso de seis mil años de historia,
sabemos que a partir de ahora estamos en la posición
de continuar como nuevos antepasados de bondad
pasando por la posición de Adán y Eva.
Amado Padre,
deseamos fervientemente que nos establezca como obreros celestiales
que construyamos un nuevo mundo
pisando y elevándonos sobre toda realidad presente.

Encontramos a Usted, Padre,
quien hasta ahora nos había consolado a nosotros,
lo habíamos buscado para recibir más consuelo;
ahora, en lugar de ese Padre que consuela,
permita que más bien seamos nosotros
quienes podamos atender al Señor.
Además,
deseamos con fervor que nos guíe
para que toda nuestra capacidad dedicada con esfuerzo
en sobrellevar esta misión
pueda permanecer hasta que esa esperanza se cumpla en nuestros corazones.
Oramos en el nombre de Nuestro Amado Señor.
Amén.


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8. QUE ENCONTREMOS REPOSO EN EL AMOR DEL PADRE

14 de diciembre de 1958

¡Padre!
Son numerosos los seres humanos que no conocen la corriente de la historia
pero nosotros sí sabemos que Usted en persona, Padre,
ha venido conduciendo la voluntad de la Providencia.

Permita que Sus hijos e hijas reunidos hoy aquí
puedan ahora autocriticarse en cuanto a qué circunstancias se enfrentan.
¿Habrá alguien que esté viviendo para recuperar el cuerpo,
el reposo del cuerpo?
¿Habrá alguien que esté viviendo sólo por el reposo de su mente?
Deseamos fervientemente, Padre,
nos permita llegar a ser hijos e hijas
que encontremos refugio de la mano de Su amor, Padre.

Sabemos que éste es el curso de restauración
a seguir inevitablemente por el ser humano.
Permita que nos paremos altivamente
ante una historia humana que ha deambulado
en busca de la Fe, la Substancia y la Palabra,
perdidas a consecuencia de la Caída.
Deseamos fervientemente Padre
permita lleguemos a ser hijos e hijas capaces de pararnos con dignidad
ante todo lo creado sobre esta Tierra
con un corazón celestial,
con un amor celestial,
con una esperanza celestial.

¡Padre!
Rogamos fervientemente que con Su eterna vida
abrace eternamente nuestros cuerpos y corazones.
Oramos todo esto en el nombre de Nuestro Señor
Amén.


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9. QUE SEAMOS HIJOS QUE RECIBEN SUS CONSEJOS

18 de enero de 1959

Sabemos que ha sido Usted quien bendijo a los elegidos
y que será Usted quien haga que todo se cumpla.
Sabemos que la esencia de nuestros corazones es la bondad,
y que se mueven por medio de la bondad;
sabemos que el propósito de la bondad
y el propósito de la historia
y el propósito providencial
se hacen uno centralizados en Usted, Padre.
Por lo tanto, permita
que fructifique la cumbre ideológica por medio del espíritu de bondad
y deseamos fervientemente, Padre,
que permita que en esta hora nos establezcamos a nosotros mismos
para ser capaces de avanzar incansablemente,
de llegar a ser la encarnación misma de Su ideología.

Permita que analicemos hacia dónde están dirigidos nuestros corazones,
hacia qué dirección se mueven nuestros cuerpos.
Permita que ahora nuestros corazones
puedan volcar todo su vigor en extrañarlo a Usted
y en admirar la bondad.
Permita que nuestros cuerpos hagan frenéticos esfuerzos
para aferrarse a la bondad, para aferrarse a manos sedientas
y clamar por Usted, Padre.

Sabemos que el haber sido pobres en aferrarnos a Usted
ha sido una constante en la historia de seis mil años;
Deseamos fervientemente,
amado Padre,
nos permita que en esta hora,
inclinándonos en reverencia ante Usted con honestidad,
informemos fielmente nuestra situación personal
y podamos recibir Sus consejos sobre lo ordenado.

Sabemos que ha sido Usted quien nos acorraló en este camino,
y que fue también Usted quien nos guió en un camino difícil de seguir.
Padre, tome responsabilidad por este camino.
Nosotros no hemos sido movidos por ningún corazón humano
ni arrastrados por la situación de ningún individuo;
ya que hemos venido hasta aquí , sin poder dejar de hacerlo
conducidos por la fuerza de nuestro corazón,
guíenos para que no seamos perezosos.

Ya que ignoramos Sus urgentes palabras de consejo
háganos comprender Su palabra
y hora a hora adicione descargas de fuerzas
para que avancemos en dirección a esa palabra.
También le pedimos deseosos, Padre,
que en el curso de avance en dirección a Usted
no permita que haya rezagados.

Permita ahora que cada uno coloque ante Usted todas sus cosas;
no permita que por causa de nosotros haya algo que ensucie Su altar.
Deseando que nos permita en esta hora hacerle una ofrenda,
con toda nuestra devoción oramos todas estas palabras
en el nombre del Señor.
Amén.


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10. QUE PODAMOS MOVERNOS SOLAMENTE COMO PERSONAS SUYAS

15 de marzo de 1959

Que no lleguemos a ser personas que pensemos que pertenecemos a nosotros mismos.
Nuestro corazón no es algo nuestro;
la vida que se mueve en nosotros tampoco es algo nuestro;
las aspiraciones que deseamos tampoco son algo nuestro.
No permita que nos relacionemos con el Cielo
con un corazón que pesa las cosas centralizado en sí mismo.
Ya que comenzamos como algo de Usted, Padre,
deseamos fervientemente que permita en esta hora
que solamente podamos movernos como algo de Usted.

Sabemos que nuestro corazón deberá ser de Usted,
que también nuestro cuerpo deberá ser de Usted,
que nuestros "ismos" y lo que profesamos
también deberán llegar a ser de Usted, Padre.
No permita nada que no sea Suyo.
Remueva de nuestras mentes y cuerpos aquellos elementos de maldad
que sabemos no desea, Padre, ver en nosotros;
remueva de nosotros aquellas ideologías que no pertenecen a Usted.
Deseamos fervientemente, Padre, que en esta hora
permita que solamente nos movamos como algo Suyo.

Sabemos que innumerables satanases
están con sus ojos puestos en nuestras mentes y cuerpos;
permanece aún la raíz amarga del pecado indigno de Su perdón.
¡Padre!
Manifiéstese y obre la recreación con la autoridad de Su poder.
Deseamos con fervor, Padre, que provoque Su obra celestial,
para que nuestras mentes puedan rendirse ante Usted.

Sabemos que cuando el Cielo se mueve,
la Tierra no puede dejar de hacerlo;
que cuando la Tierra le pide algo al Cielo,
el Cielo no puede dejar de cumplírselo.
¿Existen hoy hijos e hijas
que con una mente sincera
y un corazón verdadero
luchan para aferrarse del Cielo
como algo de ellos?
¿Habrá alguien que luche toda su vida
pensando que la situación del Cielo es su propia situación,
que las cosas del Cielo son sus cosas,
que la doctrina del Cielo es la suya propia
y luche para aferrarse a ello
y sea despreciado por aferrarse a ello
y sea rechazado por aferrarse a ello?
Permita le informemos con veracidad
que si no es ésa nuestra situación
somos pecadores imperdonables ante el Cielo.

Sabemos ahora que Usted existe
y sabemos quién es Usted, Padre celestial;
sabemos que entre Usted y nosotros
restan aún condiciones inevitables
para establecer cierta conexión.
Padre,
permita que con este tipo de corazón
establezcamos una conexión con Usted
y podamos sentir como propios
Su amargo lamento y Su tristeza.
Permita que se manifieste ante este pueblo
que se manifieste en esta Tierra
la marcha celestial que se anime a librar
una feroz batalla con Satán.

Deseando fervientemente, Padre, nos permita arrojar fuera de este globo terráqueo
a los satanases que durante seis mil años bíblicos han estado acusando al Cielo;
deseando que nos permita aliviar Su amargura
y podamos construir a la brevedad el Jardín Ideal que Usted busca
oramos todo esto en el nombre del Señor.
Amén.


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11. QUE LIDEREMOS LA INICIATIVA DE ALIVIAR LA HISTORIA

29 de marzo de 1959

Usted ha sido, Padre, el Padre de los ejércitos,
el protagonista que poseía la autoridad sobre todo bajo el Cielo,
y por error de sus hijos se encuentra enfrentando una situación de infortunio;
permita que en esta hora nosotros podamos entender ese corazón del Padre.
Deseamos fervientemente Padre,
que no permita que lleguemos a ser débiles como si derrotados
al contemplar la cima del amargo dolor
de la providencia por Usted dejada a seguir.

¡Padre de misericordia!
¡Padre de amor!
Protéjanos, ya que hoy en nuestros corazones
está vivo el ideal de Su promesa.
Deseamos fervientemente, Padre,
que nos permita llegar a ser hijos e hijas amados de Usted,
que de rodillas ante Su presencia y con lágrimas
levantemos un altar del corazón.

Al presentarnos ante Usted,
pudimos experimentar en carne propia
el corazón solitario de Jesús
pronto a avanzar sin que le preocupara ninguna dificultad.
Ahora que ha llegado el tiempo de enorgullecernos de la esperanza
que abrazamos en nuestros corazones,
nosotros, que nos alistamos a los preparativos,
haga que avancemos en la vanguardia del lado del Cielo.
Haga que podamos dejar atrás de nosotros
lo que el Cielo quisiere dejar.
Deseamos fervientemente, Padre,
que aferre Usted a esta multitud verdadera,
capaz de consolarlo, Padre, y luchar por Usted
añadiendo corazón a corazón.

Ya que se manifiesta a nosotros hoy en día
el síntoma de una transformación histórica,
haga que nosotros lleguemos a ser una multitud
a cargo de una liberación histórica.
Deseamos fervientemente, Padre,
nos permita llegar a ser hijos e hijas que
ante la Voluntad que Usted ha establecido
lleguemos a sentir nuestras insuficiencias,
que creamos en Usted aún en medio de la adversidad
con el corazón de Moisés en su determinación de construir Su altar .

No hay cómo comparar lo que hoy sufrimos
con Sus preocupaciones, con Su dolor, con Sus esfuerzos.
Permita que lleguemos a ser personas
capaces de contemplar las circunstancias
de Usted, Padre, que ha caminado una y otra vez
un curso de infinita labor.
Deseamos fervientemente que nos permita
llegar a ser personas que lleguemos a ver Su Imagen Sagrada, Padre,
que ha transitado un camino de dolor infinito.

Haga que podamos superar
las falsas acusaciones que sufrimos hoy,
las críticas que recibimos,
la persecución que atravesamos.
Guíenos para que cualquiera sea la situación en la que estemos
nadie se desanime y todos sean capaces de avanzar por causa de Usted.
Deseamos fervientemente que nos despierte y nos haga comprender estas realidades;
que hasta que nos paremos sobre la base de la victoria final
Usted, Padre,
nos aconseje con Su preocupado corazón
y permita que lleguemos a ser hijos e hijas
indiferentes a todas estas cosas que sufrimos hoy.
Oramos en el nombre de Nuestro Señor.
Amén.


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12. ORDÉNENOS A TRAVÉS DE NUESTRO CORAZÓN ORIGINAL

29 de marzo de 1959

¡Padre!
Permita que nuestros cuerpos y mentes recorran Su corazón,
Permita que podamos sentir que somos arrastrados
a embebermos en ese corazón original, Su corazón, Padre.
Permita que pueda brotar en nuestras mentes y cuerpos
ese corazón ansioso de correr hacia Usted
y poder abrazarnos a Su cuello.

Manifiéstese, aunque sea vagamente, en medio de nuestra oscuridad.
Comprendemos que Usted no dará señas, Padre,
hasta que nosotros abramos nuestro corazón ante Usted.
Si bien nuestras mentes han sido ensuciadas,
y ya que sólo poseemos un corazón de lealtad hacia Usted,
Padre,
búsquenos por medio de ese corazón,
ordénenos por medio de ese corazón,
permita que lamentemos las insuficiencias del cuerpo,
permita que nos demos cuenta de la deslealtad de nuestra vida pasada,
permita que derramemos lágrimas a pesar de nosotros mismos .
Permítanos que brote de nuestro interior un sincero corazón
de llamarlo a Usted "mi Padre".

Hemos comprendido que el Cielo no vacila en proteger a quien sea;
nos dimos cuenta que no vacila en ser amigo de aquéllos
que vienen en busca del Cielo,
que el Cielo es amigo de quienes derraman llanto y lágrimas
en dirección al Cielo;
nos dimos cuenta que se deleita en manifestarse como Padre
deseoso de vivir eternamente juntos.

¡Padre!
Extrañamos la voz Suya
de cuando nos aconsejaba
en medio de una oscuridad,
extrañamos esa sensación de amor
cuando nos abrazaba en medio de una oscuridad.
A través de este nuestro corazón
se hace extrañar ese único momento
en que podemos llamarlo "Padre".
Queremos alzar las manos
y gritar orgullosos que Usted es "mi" Padre.

Pensábamos que Usted estaba tan pero tan lejos,
y nos alegramos tanto, cuando Lo encontramos,
Padre, dentro de nosotros.
Cuando lo pensábamos lejos estaba cerca, en nuestros corazones;
cuando estábamos tranquilos de tenerlo en nuestros corazones
sentimos su llamado desde la lejanía.
Los seres humanos hoy no saben ajustarse a este paso.
Esas situaciones en las que creíamos que nos había abandonado
eran el lugar más cercano a Usted;
cuando pensábamos que no estaba con nosotros
era cuando Usted estaba allí a nuestro lado;
permítanos en esta hora arrepentirnos
de nuestro ignorante "yo" del pasado.

Desconocíamos Su corazón
de que mientras nos llame amados hijos
mientras nos llame amadas hijas
no quiere dejar a esos hijos e hijas en sufrimiento.
Nosotros, desconociendo el corazón particular del Padre,
pensábamos que Usted, situado en el camino de ardua labor
era frío y cruel.
Durante ese entonces,
muchas veces nos quejamos de tratar con Usted,
muchas veces hasta nos resentimos.
Perdónenos, Padre,
que desconociendo la barrera de circunstancias
que entre Usted y nosotros obstruyen,
a veces nos resentimos, a veces lo rechazamos,
a veces lo tratamos fríamente y hasta desconfiamos.
Entendemos que esto ha sido por los pecados cometidos
a causa de la caída de nuestros antepasados,
a la muerte de profetas y mártires que en la historia humana
han dejado rastros sangrientos de rencor.
¿Está hoy nuestro corazón en un nivel elevado?
Aquél corazón, destrúyalo con fuego.
¿Estamos anhelando manifestarnos en lugar de Usted,
con nuestro cuerpo y nuestra dignidad?
Que ante Su imagen santa castiguemos nuestro vergonzoso cuerpo,
comprendamos que Usted está en una situación horrible
y deseamos sinceramente nos permita
ser hijos e hijas que sepan llamarlo, Padre.

¡Padre!
Al saber que en lo que resta de camino,
aún queda una historia de sufrimientos numerosos y continuos,
no podemos sino confesar con la cabeza gacha ante Usted, nuestra presente deslealtad.
Oro a Usted me permita cargar en este cuerpo la tristeza de la historia,
me permita ofrendar este cuerpo por la totalidad del sufrimiento que aún queda
para que el Cielo pueda pisar sobre él y seguir.

Añoramos el momento en que Usted pueda descansar,
deshacerse de todo lamento, recibir el momento de alegría,
en que nos abracemos mutuamente del cuello y nos llamemos
"Mi Padre", "Mi hijo".
Aunque tengamos que vivir en esta Tierra
con el resentimiento de haber sido sacrificados,
con un aspecto miserable,
permita que lleguemos a ser hijos e hijas
que desaparezcan de esta Tierra habiendo dejado
ese incambiable corazón de fidelidad y lealtad.
Ya que estamos dispuestos a ir ese camino, Padre,
deseamos sinceramente que nos guíe y nos empuje
para que no nos importe hacerlo.
Pedimos de todo corazón ,Padre, que esta hora
pueda ser una de determinarnos y comprometernos
con un nuevo corazón y un sólo cuerpo.
Oramos estas palabras en el nombre de los Padres Verdaderos.
Amén.


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13. ¡QUE NUESTRO CAMINO DE FE LO TRANSITEMOS SIRVIENDO A UN PADRE TRISTE!

19 de abril de 1959

¡Padre!,
que prefirió manifestarse en medio de la calma,
que no le importó aparecerse en medio de las dificultades.
Cuando una vez más nos demos cuenta
que fue un padre que asumió un carácter histórico
y luchó junto a nosotros, personalmente, en el campo de batalla
y estuvo junto a nosotros en la desesperación,
al pensar que es un Padre que estuvo siempre junto a nosotros,
que peleó siempre junto a nosotros,
que anheló siempre vivir con nosotros,
haga que nos arrepintamos de nuestro curso de fe de días pasados
cuando siendo que vivimos en la Tierra
preferimos rechazarla y negarla.

El Padre al que disfrutamos servir en lo alto
era un padre de gloria,
pero luego supimos que el Padre que se manifiesta en la Tierra
era desafortunado;
estaba alicaído, era un Padre triste.
Y también aprendimos por medio del curso de la historia
que con ese aspecto ha venido relacionándose con nosotros.

Ahora nosotros no vamos a deleitarnos
en servir al Padre que se manifiesta en medio de la gloria.
Deseamos fervientemente que haga que nos paremos
en la posición gloriosa de ser capaces
de complacernos en servir a ese Padre
que se viste de heridas en la Tierra,
que sufre dificultades,
que jadea en busca de Sus hijos verdaderos.

Sabemos que si queremos servirlo en tal posición
primero tendremos que ir por un camino de lágrimas,
tendremos que transitar el camino de aflicción de la cruz.
Sabemos que solamente así
podremos entender el hecho de que Usted existe.
No podemos dejar de pensar que ante nosotros
queda aún ese triste curso de fe.

El Cielo advirtió que es tiempo de despertar de nuestro sueño,
advirtió que es tiempo de alzar una lámpara luminosa
en medio de la oscura noche.
¿Es que nuestro corazón está sumergido en la oscuridad?
¿Es que nuestro cuerpo está atrapado
en el alambre tejido de la muerte?
Guíenos para que podamos cortarlo y salir,
que podamos correr en dirección al Cielo
que en lugar del Cielo tomemos nosotros la responsabilidad.
Y sabiendo que debemos ser hijos e hijas
capaces de llamarlo "'Padre"
y esperar con ansias Su venida,
aliente en esta hora a aquellos hijos insuficientes en pararse ante Su Voluntad.

Permita sintamos que el tiempo apremia,
que no tengamos que ser juzgados por haber sido barridos por la sombra de la muerte;
Deseamos fervientemente nos permita ser hijos e hijas
que atraídos por el llamado de vida vayamos en busca de Su seno,
y que aunque se desgarre nuestro cuerpo
y aunque debamos morir en el intento
sepamos correr hacia el jardín de libertad.
Oramos estas palabras en el nombre del Señor.
Amén.


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14. ¡PERMITA QUE VAYAMOS EN BUSCA DE SU CURSO LABORIOSO!

24 de mayo de 1959

Sabemos que el lugar donde Usted mora
es un mundo de infinita paciencia,
de infinito trabajo.

Nosotros, que conocemos la Voluntad
y el corazón con el que Usted ha tratado
con todos los crímenes desde los días de nuestros ancestros y hasta ahora,
no podemos dejar de inclinar nuestra cabeza ante Usted
con un corazón apenado
por ese camino de tan ardua labor y perseverancia
que Usted ha transitado para encontrar al ser original de la Creación.

Deseamos fervientemente, Padre, que nos ayude en esta hora
a ensanchar nuestros corazones, a inclinar nuestros cuerpos,
y a atender en nuestros corazones a Usted, Padre,
que aguantó con nuestros antepasados un larguísimo tiempo
como si fuese un día;
Usted que ha luchado junto a nuestros antepasados,
que vino jadeando para aferrar al hombre.

Nos dimos cuenta que en medio de tantas personas que viven en la Tierra
son muchísimas las que evaden el camino de arduo trabajo
y que son extremadamente pocos los que para entender Su situación,
para poseer Su corazón en sus mentes y cuerpos
salen en busca del camino laborioso.

Al enterarnos que son tan poquísimos los hombres
que manifiestan en la Tierra lealtad a Usted,
que quieran ser una ofrenda ante Usted,
que construyen un altar a Usted, Padre,
que manifiestan en ellos Su corazón paciente y perseverante,
entonces nos damos cuenta que Usted, Padre
es un ser extremadamente desafortunado.
Usted es un Padre que, aún amando al hombre se lamenta por él
y no podemos dejar de sentir que es un Padre que se preocupa
y trabaja arduamente por el hombre.

¡Padre mío!,
que llegue pronto el día en que tales circunstancias Suyas
puedan ahora ser pasadas a la humanidad que está viviendo en la Tierra.
Estamos anhelando fervientemente
que tal situación Suya llegue a penetrar profundamente
en el corazón de cada ser humano.

¡Padre!
En este día, en este sagrado día
hay multitudes que en dirección a Usted
se arrodillan e inclinan sus cabezas
anhelando recibir bendiciones.
Permita que nosotros seamos una multitud
que sepa que las bendiciones pertenecen al Cielo
y que el curso de ardua labor, dificultades y perseverancia
es el ser humano quien debe asumirlo.

Permita que si tenemos alguna alegría
la retornemos a Usted como Suya;
si tenemos un corazón feliz y agradecido
también lo retornemos a Usted como algo Suyo.
Deseando fervientemente nos permita llegar a ser hijos de Usted, Padre,
que asumimos como propio Su triste curso
sumergido en amarguras y tristezas,
oramos todo esto en el nombre del Señor.
Amén.


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15. ¡QUE PODAMOS CANTAR SU LIBERACIÓN, PADRE!

28 de junio de 1959

¡Padre!
Nosotros, al traer a la memoria el triste curso de Su historia
no podemos evitar un sentimiento de temor
y cada vez que estamos ante Su sagrada imagen, Padre laborioso,
no podemos reprimir un corazón asustado.
Que a partir de ahora seamos hijos e hijas que ofrenden sus mentes y cuerpos
para poder aliviar Su trabajo, para impedir que sea Usted
quien trabaje tanto.

Usted anheló que llegara pronto
ese día de victoria en el que Usted pudiese deleitarse
y en alegría cantar la liberación.
Pero nosotros sabemos que no es Usted
quien debe realizar ese ideal de liberación
sino que de hecho debemos hacerlo nosotros,
humanos sin valor que jadeamos en la esfera de la muerte.

Perdone a la humanidad
que a pesar de estar en esta importante posición
no conoce su propio valor y jadea en el sendero de la muerte.
Permita que despierte ahora en nosotros el sentimiento ardiente
de alzar una nueva bandera para restaurar el corazón original
y cantarle al glorioso corazón del Padre.
Que provistos del carácter y la forma originales,
provistos del aspecto de hijos e hijas verdaderos,
podamos cantar el canto de la liberación del Padre.
Sabemos que Usted, Padre, sabe que es ésa nuestra gran esperanza.

Padre, guíenos a una posición de un estándar de victoria
a nosotros que sabemos que habrá un día de victoria;
deseamos y queremos fervientemente que nos guíe
para que ante la inmensa voluntad que quiere dejar en nuestras manos
podamos llegar a ser una ofrenda.

¡Padre!
Permita que juntemos nuestra deficiente devoción
y nos armemos de un altar vivo.
Ya que conocemos el hecho de que cada individuo nos está advirtiendo
que debemos llegar a ser una ofrenda de victoria,
elimine de nosotros todo aquello que no sea correcto ante Usted.
Padre, extienda Su mano de autoridad
provocando un nuevo poder de recreación.
Deseamos fervientemente, Padre,
que nos provea del carácter interno de la creación,
que pueda eliminar de nosotros
todo aquello que no pertenece a Usted.
Ahora, Padre,
despierte a esta raza dormida,
coloque en sus manos, Padre,
a esta humanidad que deambula en la miseria,
júntelos en un lugar, en el jardín original del Padre,
guíenos al jardín de bondad que Usted, Padre, ideó.
Deseamos fervientemente que guíe rápido a esta humanidad,
no importa qué persecución o aflicciones deba atravesar,
hacia el centro del jardín que Usted, Padre, desea.

Por eso, Padre, y como sabemos que hay una responsabilidad
que el ser humano debe cumplir, Padre,
dele órdenes a estos amados hijos e hijas.
Siendo que ellos tienen la responsabilidad de recuperar
la Tierra de pecado que aún permanece
y el resto de los pueblos, levántelos y ordéneles.
Deseando fervientemente que permita ordenarles y enviarles
hacia donde Usted desee, Padre, como tropa especial del Cielo,
como obreros capaces de construir el jardín de victoria,
le ofrecemos esta oración en el nombre del Señor.
Amén.


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16. ¡PADRE, CUÁNTO LO SENTIMOS!

11 de octubre de 1959

¡Padre!
Cuánto lo sentimos.
Este camino, ahora que lo vemos, es un camino tremendo para caminarlo.
Supimos que cuanto más uno lo siente,
es un camino de tristeza que no cesa aunque nos rasguemos el pecho.

¡Padre! Padre que nos ha buscado
no durante un día ni durante algunos años,
sino por el larguísimo tiempo de seis mil años.
Nosotros, Padre,
¡en qué posición de locura lo colocamos!;
¡en qué posición de ira lo hicimos morar!
También, Padre, permita que nos demos cuenta en esta hora
en qué posición de deslealtad hemos estado.
Permita que nos demos cuenta que nosotros,
que vivíamos en discordia por las cosas del mundo,
éramos antes de conectarnos con Usted
cada uno pecador de pecadores.

¿Cuál es la esperanza de quienes venimos en busca de este lugar?
No hemos venido en busca de alguien bien vestido,
no hemos venido en busca de alguien con poder,
ni tampoco hemos venido por ambición.
Simplemente extrañábamos Su amor, Padre,
extrañábamos Su afecto.
Vinimos porque extrañábamos una relación con Usted,
Padre,
y si Usted tiene lágrimas,
permita que también nosotros poseamos esas lágrimas
y si Usted tiene dolor, Padre,
permita que también nosotros sintamos ese dolor.

Permita que entendamos que no debemos llegar a ser reyes
que deambulan en busca de una historia de alegría,
sino que debemos llegar a ser reyes
que asuman responsabilidad e indemnicen una historia de tristeza y de dolor.
Sabemos que está anhelando a hijos e hijas victoriosos en tal posición,
hijos e hijas de los que pueda enorgullecerse ante el Cielo y la Tierra.
Sabemos también, Dios, que si usted trabajó duro durante seis mil años,
fue con el propósito de establecer a sus amados hijos.
Deseamos fervientemente y le pedimos
que lleguemos a cumplir toda la responsabilidad que nos ha dado hoy
y seamos competentes para el deber que se nos ha encomendado.
Deseamos fervientemente que nos permita llegar a ser hijos e hijas
capaces de ser los más leales entre los leales,
los más patriotas entre los patriotas.

Y que Usted, Padre histórico sea "mi" padre
que Usted, Padre de las eras, sea "mi" padre
que Usted, Padre del futuro, sea "mi"' padre;
que hasta que llegue el día de alegría en que todo el universo se movilice
y cante la canción de júbilo, Padre,
abrace y proteja a estos pequeños.
Oramos todo esto en el nombre del Señor.
Amén.


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17. QUE NO DEJEMOS RENCOR DETRÁS NUESTRO

11 de enero de 1960

¡Padre!
Nosotros iremos adelante.
Nosotros sentiremos orgullo.
Nosotros venceremos.
Nosotros caeremos abrazando esta Voluntad.

Por más opositores que haya,
queremos estar orgullosos de la fidelidad de poder decir,
"Somos hijos e hijas del Padre, y lo que nos hace hijos e hijas del Padre
es ¿quién se atreverá a infringir la relación de corazón que nos une con el Padre?"
Permita que seamos hijos e hijas que puedan decir:
"Es esta fidelidad lo único que queremos dejar a nuestra posteridad".

¡Padre!
Tememos la gracia de que nos haya reconocido.
Nos avergonzamos ante nuestros antepasados
quienes, aún ignorantes, fueron obedientes.
Lo sentimos ante los mártires.
Lo sentimos también ante el crucificado Unigénito Jesús.
Nos ha dado a nosotros, que no somos nada ni tenemos calificación alguna
una gracia difícil de asumir;
perdónenos si no hemos derramado
lágrimas de agradecimiento.

Sabemos que en vida debemos llegar a ser sus hijos;
sabemos que antes de morir debemos
alabar en lo alto, Padre, Su amor.
Por ello,
permita que podamos morir
habiendo servido a Usted, Padre, como tales hijos
por lo menos una vez,
y no permita que dejemos rencor alguno detrás nuestro.
Deseamos fervientemente
nos haga saber que ésta es nuestra esperanza
y es también la Suya, Padre;
háganos saber que esto es vengar al Padre
y es la manera de exterminar a Satán.

Le pedimos fervientemente, Padre,
que hasta el día que se establezca la soberanía del Cielo
aguantemos, sacrifiquemos, cedamos y aun cayendo
por el día en que esta Voluntad sea realizada,
aun con el rencor de poder morir ahorcados,
que lleguemos a ser hijos e hijas
que, en oración, avancemos luchando.
Esté con nosotros personalmente
para que nos sobre capacidad para unirnos
y asumir ante el mundo la responsabilidad que nos ha encomendado.
Oramos en el nombre del Señor.
Amén.


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18. QUE TRANSITEMOS EL CAMINO DE LEALTAD Y FIDELIDAD EN SERVICIO AL PADRE

22 de mayo de 1960

¡Padre!
Perdone que hayamos derramado lágrimas
por causa de nuestros problemas.
Cuando estuvimos en dificultades
rechinamos los dientes y nos desgarramos el pecho.
Háganos saber que esto, ante Usted, Padre,
es una conducta que no tiene perdón.
¡Padre!
Háganos saber que esto es algo digno de un traidor
que ha olvidado la tristeza del Cielo,
que ni en sueños se justifica ante aquéllos
que conocen la tristeza del Cielo.
Sabemos que es cumplir al menos un poco
de nuestra responsabilidad ante Usted, Padre,
el alegrarnos aun cuando estemos tristes,
el alegrarnos aun en dificultades,
el solamente agradecer, aunque estemos muriéndonos;
sabemos que es la manera de evitar
el avergonzarnos ante Su imagen que viene a nosotros.

El problema es en qué posición estamos nosotros ahora.
¿Recibimos al Padre alguna vez cuando vino a visitarnos?
¿Le dimos de comer al Padre cuando tuvo hambre?
¿Le dimos de beber al Padre cuando tuvo sed?
¿Lo vestimos al Padre cuando estuvo desnudo?
¿Fuimos a ver al Padre cuando estuvo en dificultades?
¿Lo visitamos al Padre cuando estuvo enfermo?
Dijo Usted que esa posición
es la de ser capaz de servir siempre al Padre.

Nosotros sabemos que debemos
llegar a ser un sacrificio de la totalidad,
sabemos que la regla de hierro histórica
es sacrificar lo pequeño por algo mayor.
Lo que es más, sabemos que deberemos hacer un gran sacrificio
para establecer cumplir la Voluntad de la Providencia Divina;
permita que reprimamos nuestra propia tristeza
y nos preocupemos más por la tristeza del Padre,
que reprimamos nuestras preocupaciones
y nos ocupemos más de las preocupaciones del Padre,
que reprimamos nuestras mortificaciones
y nos preocupemos más de las Suyas, Padre.
Háganos saber que si somos tales hijos
el corazón del Cielo estará con nosotros.

Cuando tuvimos dolor fuimos nosotros quienes lo abandonamos a Usted,
cuando tuvimos tristeza, fuimos nosotros quienes se lo dijimos a Usted,
cuando estuvimos mortificados, fuimos nosotros quienes apelamos a Usted
para que se hiciera cargo.
Sabemos que no es éste el deber moral de un hijo de piedad filial,
no es el deber de mujeres de fidelidad.
Sabemos que aunque estemos en una posición de tristeza
o aun frente a la muerte,
si Usted está sufriendo alguna mortificación
somos nosotros quienes debemos querer cargar con Sus mortificaciones;
sabemos que aunque estemos en una posición difícil
en la que nos cueste afirmarnos en esta Tierra,
si Usted está en una situación semejante,
nosotros tenemos que hacer que Usted no continúe allí.

¡Padre!
Abra nuestros corazones y more en ellos;
alíviese del dolor amargo acumulado en el curso de la restauración;
que la alegría y la gloria de servir a Usted en nuestros corazones
pueda alcanzar a todos los seres creados en este mundo,
en los Cielos y en la Tierra.
Como sabemos que Usted, Padre, anhela infinitamente ese día,
permita que nosotros también seamos personas
que luchan y luchan, lloran y lloran
en su avance hacia aquel día.

Pidiéndole fervientemente que sepamos correr de frente
hasta el altar glorioso que sirve a Usted
estableciendo un estándar de corazón capaz de decir
"Yo seré así de leal ante Usted",
oramos todo esto en el nombre del Señor.
Amén.


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19. QUE SEAMOS VERDADEROS HIJOS E HIJAS QUE ATIENDAN A USTED, PADRE

3 de enero de 1965

¡Padre!
Sinceramente queremos conocer Su esperanza,
Su situación, Su corazón.
Sabemos muy bien que en tal situación podemos llamarlo "mi Padre",
podemos servirlo eternamente,
podemos saber cuánto usted extrañó y buscó
a los hijos e hijas que le prometan buscar y establecer Su país.
También sabemos que en tal posición de esperanza
nadie excepto Jesucristo en su paso por la Tierra
pudo llamarlo Padre.
Él conoció Su esperanza,
conoció Su situación,
conoció Su corazón.
Sabemos que Su esperanza fue violada en el curso de la historia,
fue repudiada en las circunstancias de las épocas
y en el abrir el ambiente del futuro
permanece como una difícil esperanza.
Cada situación Suya es una de lágrimas de tristeza,
de encontrarse en tal circunstancia,
de no tener condiciones de compadecerse con nadie;
Él se puso en Su lugar y sintió que era una situación
en la que junto a la humanidad seguía el camino de la muerte,
de tener que luchar, y sintió también Su corazón,
Su corazón mortificado e indignado de cuando perdió a Adán,
Su corazón de consternación después de haber enviado al Mesías.
Sabemos que sin perder Su esperanza,
ni Su condición, ni Su corazón,
y esperanzado en Su gran Voluntad y enseñanza
atravesó silenciosamente el período de preparación
y dispuesto a morir juró ante Usted, Padre,
y emprendió un camino de pionero.

Conocemos el corazón de Jesús, quien frente a la cruz
abrazando en el pecho la esperanza que permaneció sin realizar
y sintiendo tristemente Su propio corazón de tener que retornar al Padre
quiso establecer el estándar de lealtad
y cumplir plenamente su deber de hijo de piedad filial
para deshacerse del sustantivo de desleal.
En tal situación, ¿cuánto extrañó Usted a hijos e hijas verdaderos
que pudiesen llamarlo "Padre"?
y de la mano de ese hijo subyugar al enemigo
y de la mano de esa hija hacer sucumbir al enemigo;
¿Cuánto anheló por esos hijos e hijas verdaderos que unidos clamen
"¡que se realice Su esperanza para esta Tierra de dolor
y Su liberación!. ¡Sea glorificado!",
y sirvan a Usted, cantando la canción triunfal?

Sabemos que Usted
anhela que tales hijos, en tal situación
lo llamen por Su nombre.
Todos nosotros estamos deseando
aferrarnos solamente a Usted, Padre,
cumplir toda nuestra devoción y lealtad hacia Usted,
afianzar Su dignidad
y llegar a ser hombres y mujeres de fidelidad.
En esa posición podremos llamarlo "mi Padre",
y deseamos fervientemente servirlo como "mi Padre".

Solamente queremos ser hombres y mujeres leales,
hijos e hijas verdaderos que sinceramente puedan llamarlo "Padre",
que sinceramente podamos amarlo.
Esta es nuestra única riqueza,
éste es el único propósito de nuestra vida.
Hasta ahora, por seguir este camino
hemos vivido asumiendo todo tipo de tribulaciones
y también hoy estamos yendo por ese camino.
Ya que a partir de ahora deberemos ir más aún,
que aunque la muerte nos bloquee el camino
no le transmitamos a Usted tristeza.

Cuando estemos en una situación triste
deberemos considerarla Su tristeza, Padre,
y abrazarnos y consolarnos mutuamente;
deberemos extrañarnos Padre e hijos y saber buscarnos el uno al otro.
Tal persona, aunque vista harapos no puede ser sino hijo Suyo;
el hecho de que aparezca en el mundo ese hijo
y el Padre al que ese hijo llama
significa la consumación de la historia caída,
y sabemos que es ésa la esperanza del curso de la restauración.

Sabemos que el ideal de la Segunda Venida
es que venga un hijo a esta Tierra
a quien pueda establecerlo como hijo mundial
y encomendarle la totalidad del Cielo y la Tierra
como trabajo inconcluso.
Así, permita que nosotros en tal posición
heredemos Su corazón interno,
heredemos toda Su situación externa,
que como verdaderos hijos e hijas
podamos heredar la totalidad de Su trabajo inconcluso,
que dominemos el mundo sobre la Tierra,
que lideremos las multitudes restantes
y las conduzcamos ante Usted, Padre;
deseamos fervientemente que permita que barramos con el enemigo que queda
y seamos capaces de juzgarlo.
Oramos todo en el sagrado nombre del Señor.
Amén.


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20. QUE SEAMOS VERDADEROS HIJOS E HIJAS DE PIEDAD FILIAL

2 de enero de 1966

¡Padre!
Nosotros
no deberemos ser una multitud de retaguardia;
deseamos fervientemente que permita que ante Usted,
ante el pueblo, ante la humanidad,
podamos manifestarnos como "tropa de avanzada".
¡Padre!
Su frustración han sido numerosos días de esfuerzos
en medio de tristeza.
Su frustración han sido numerosas personas
que se hicieron rebeldes y traicionaron al Cielo.
Sabemos que somos nosotros quienes debemos cargar
con esos días de frustración,
con esas historias de frustración.

Ahora deseamos fervientemente nos permita
ser hijos e hijas de Usted que nos hagamos responsables por esa carga
y sepamos por nosotros mismos deleitarnos
en ser una ofrenda celestial que se entrega
por todas las cosas creadas en el Universo entero.

En esta hora estamos deseando
informar fielmente todo sobre los días pasados
y que sobre la base de un corazón puro y limpio
nuestros corazones puedan llenarse
de sentimientos de añoranza y adoración por Usted, Padre.
Y deseamos fervientemente que nos permita, Padre,
poseer el aspecto de verdaderos hijos e hijas de piedad filial,
capaces de servir a Usted con devoción,
sin importarnos en qué situación se encuentre,
qué aspecto presente.

Ahora nosotros
queremos reunir y ofertar a Usted todo tipo de devoción,
inclinarnos humildemente y poder llamarlo "Padre",
y deseamos fervientemente que permita que en esta hora
cada uno pueda ser abrazado en Su seno
y sollozar sin fin con un corazón ardiente.

Padre, que hasta ahora ha venido por nosotros,
no era el Padre de otra persona.
Sabemos que es "mi" Padre, que es "nuestro" Padre;
deseando sinceramente que abrace nuevamente en Su seno
a estos hijos tristes que están en el camino
del destino de la restauración
y que tienen que establecer una conexión con Usted, Padre,
oramos todo esto en el nombre del Señor.
Amén.


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21. QUE SEAMOS VERDADEROS HIJOS LEALES Y CUMPLAMOS NUESTRA RESPONSABILIDAD

13 de marzo de 1966

¡Padre!
No sabíamos que Usted era nuestro Padre inseparable de millones de años
¿Cuál ha sido Su tristeza?
No sabíamos que Su tristeza había sido el haber perdido a sus hijos,
haber perdido la historia.
Pero agradecemos de todo corazón que ahora podemos postrarnos en este lugar
siguiendo la determinación de Sus afligidas instrucciones.

Deseamos fervientemente, Padre, nos permita llegar a ser
verdaderos hijos e hijas de piedad filial
que entendamos que mientras quede rencor histórico
también permanecerá Su amargura,
que mientras quede tristeza histórica
permanecerá también Su tristeza.

Llegó el tiempo de que surjan hijos de Usted
que impidan tal fluir de la historia,
que transmitan a sucesivas generaciones de nuestra raza y el mundo
el levantar un altar a Usted y sientan en la piel
que aún queda el camino del Gólgota mundial.

¿Para quién han vivido hasta ahora sus hijos aquí reunidos hoy?
¿Hacia dónde están yendo?
Es nuestra misión la de asumir responsabilidad
por el destino total de la historia legada por el Cielo,
y nuestros pasos han sido un compromiso de cumplir esa misión,
prepararnos, prometerlo y emprenderlo.
Así, no permita que nos desalentemos o abandonemos a medio camino.
Deseamos sinceramente, Padre,
que no permita que lleguemos a rendirnos
ni seamos derrotados de ninguna manera
en la confrontación con nuestro enemigo el mal.

También deseamos fervientemente en este día
que recuerde a esta multitud solitaria postrada ante Su altar
en representación de numerosos pueblos.
Además, Padre, deseamos sinceramente que recuerde
a esos hijos suyos que luchan en caminos solitarios
por todos los rincones de Corea,
preocupados más bien por el Cielo y por la humanidad
representando el lamento de esta raza
y que también hoy están reverenciando este lugar
con sus ojos bañados en lágrimas.

Sabemos que todo esto fue una "karma" de Su historia triste, Padre.
Mientras no sean saldadas esas tristes conexiones
y la historia triste que Usted dejó ante nosotros,
no permita que seamos hijos ingratos que
o escapamos de este camino, o vamos esquivándolo;
deseamos fervientemente ser verdaderos hijos e hijas de Usted
que sepamos aprender las obligaciones de hijos de piedad filial
y la fidelidad de sujetos reales.
Oramos todas estas palabras en el nombre del Señor.
Amén.


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22. QUE POSEAMOS LA CALIFICACIÓN DE HIJOS E HIJAS VERDADEROS

14 de mayo de 1967

Permita que tengamos todo el aspecto de hijos e hijas
capaces de jurar devoción a Usted, Padre,
capaces de morar en medio de Su corazón.

¡Padre!
Permita que seamos hijos e hijas que extrañemos a Usted,
que no podamos aguantar sin amarlo,
que sumemos un corazón de adoración al corazón de añoranza,
aun a costa de perder el sentido, desmayarnos, e ir muriendo.
Nosotros no sabíamos que Usted, Padre, está anhelando,
que seamos hijos que nos sepamos insuficientes,
hijos capaces de avergonzarnos,
aun cuando con el propósito de dar cumplimiento a Su voluntad
le ofrezcamos toda devoción y sacrificios.

Deseamos sinceramente, Padre, que nos permita llegar a ser hijos e hijas de Usted,
que cubriendo nuestro rostro por temor a que se vea alegría
sepamos esforzarnos para ver la imagen de alegría del Padre Celestial,
reprimiendo nuestra alegría personal.

¡Padre!
Que como bravos guerreros de vanguardia parados ante la Voluntad
no tengamos ningún contenido inapropiado en las relaciones de la actualidad.
Sabemos muy bien que también el individuo
es un hermano valioso nacido con un linaje de sangre
centralizado en el amor perfecto del Padre;
permita que seamos hijos que sepamos acompañarlo en Su tristeza.
Deseamos sinceramente, Padre, ser hijos e hijas de piedad filial
capaces de cargar con Su yugo, de liberar a Usted de ese yugo.

¡Padre!
Los hijos de Usted aquí reunidos son hijos que ya han jurado ante Usted.
Ya que juraron millones de veces entregar a Usted sus cuerpos y mentes,
permita que esos cuerpos sean ofrecidos limpiamente ante Usted.
Deseando fervientemente ser hijos de Usted que se esfuercen
por ser hijos e hijas que manifiesten Su amor en lugar de Usted
luego de santificar sus cuerpos y ofrendárselos a Usted eternamente,
oramos en el sagrado nombre de los Padres Verdaderos.
Amén.


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23. QUE RECIBAMOS JUNTO A USTED LA PRIMAVERA ORIGINAL

21 de abril de 1968

¡Padre!
Al simbolizar la primavera ciertamente la liberación,
vamos a tener que añorar una vez más
la alegría de ser abrazados en el seno de Su amor.
Al prometer la primavera un nuevo comienzo,
nosotros deberemos también hacer un nuevo comienzo
abrazados en el seno de Su amor, Padre.
Así como en la primavera armoniza toda la creación,
permita que nosotros, en el seno de Su amor
restauremos la subjetividad de poder armonizar con todo el universo.
Así como la primavera teje lazos de canto y baile,
también nosotros tendremos que añorar el tiempo en el cual
en el seno de Su amor, centralizados en Su amor,
podamos hacer lo mismo.

Así como esta primavera centralizada en Usted, Padre,
se convierte en un lugar de reposo,
permita que también nosotros en el seno de Su amor
podamos añorar deseos de reposo.
¡Padre!
Y permita que internamente extrañemos una vez más
a ese ser humano original que por heredar todas Sus cosas internas
pudo, en medio de esperanza,
hacer un nuevo comienzo en el Jardín del Edén,
pudo, en medio de esperanza, sumergirse en Su amor.
Permita que, al recibir esta primavera sintamos tales lazos
y podamos agradecérselo eternamente;
deseamos sinceramente que permita que cada uno llegue a ser tal jardín del corazón.
¡Padre!
Haga que una vez más resurjan en cada jardín del corazón
todos los requisitos que posee la primavera;
permítase, Padre, personalmente poder morar en ese lugar.

No es solamente la liberación del ser humano,
no es solamente el punto de partida del ser humano,
ni es solamente la armonización del ser humano,
sino que Usted, Padre, deberá recibir la liberación;
Usted, Padre, deberá ver Su propio comienzo,
Usted, Padre, deberá ser el cuerpo central de la armonía.
Ciertamente tendremos que alabarlo
como a un Padre capaz de abrir los brazos, cantar y bailar.
Ya que tendremos que preparar para Usted el lugar eterno
en el que pueda reposar, permita en esta hora
que por medio de esta primavera podamos aprender semejante sabiduría.
Oramos en el sagrado nombre de los Padres Verdaderos.
Amén.


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24. QUE SEAMOS HIJOS QUE APRENDEN CON EL CORAZÓN

17 de noviembre de 1968

Sabemos, Padre, que el tiempo de esperanza que quiso realizar,
centralizado en el ideal de la creación del mundo,
no pudo manifestarse hasta ahora en esta Tierra.
Grande fue Su alegría al tiempo de la Creación
del hombre y de todas las cosas, pero hasta ahora
no hubo quien considerase Su corazón, Padre,
que añora una familia de bondad centralizada en el hombre,
lograda con vida eterna y amor eterno;
sabemos que tampoco hubo en la Tierra
quien lo experimentase en carne propia.
Nosotros tendremos que darnos cuenta verdaderamente
que el hecho de que los antepasados no lo hayan servido a Usted
ni hayan podido ser abrazados en medio de Su voluntad
es algo deplorable, indignante, mortificante.

Tendremos que darnos cuenta
que el lugar donde Usted quiere encontrarse con nosotros
y compartir Sus cosas íntimas no es el ambiente actual,
en el que hemos vivido hasta ahora,
sino el mundo de Su corazón, de una elevada dimensión.

Ese mundo no está centralizado en historias enredadas por la Caída;
permita que entendamos sinceramente que más allá de toda historia
está centralizado en Su corazón, Padre,
que añora esa misma hora en que pueda sentirlo y vivirlo
centralizado en los genuinos lazos originales de la Creación.
Deseamos fervientemente, Padre, nos permita
pararnos en la posición de ser capaces de aprenderlo con el corazón
y no decir que lo sentimos sólo con la boca.
Deseamos sinceramente ser hijos de Usted,
que por la sangre que fluye por nuestras venas
sepamos sentir que Usted está vivo,
que al solo sonido de nuestra respiración
sepamos sentir Su respiración ,
que al solo tacto con la piel sepamos sentir
Su infinita mano misericordiosa.

¡Padre!
Permita que nos demos cuenta cuán tristes somos
por no haber podido vivir esa misma hora
en la que se puede poseer un corazón inocente como el de un niño,
sumergidos plenamente en Su corazón
de profunda y elevada misericordia.
Oramos en el sagrado nombre de los Padres verdaderos.
Amén.


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25. QUE SEAMOS HIJOS QUE PUEDAN SER ABRAZADOS EN EL SENO DE SU CORAZÓN

17 de noviembre de 1968

¡Padre!
En este mundo hay numerosas agrupaciones
pero de entre ellas se reunieron aquí hijos insuficientes
en un ambiente sin valor.
No es para poseer al Padre que nosotros tenemos el estándar que Él desea,
ya que queremos abrazar a nuestro deficiente "yo"
y por medio de un genuino fluir en lo profundo del corazón
arrepentirnos ante Usted;
deseamos fervientemente que mueva nuestros corazones
y haga que en esta hora podamos añorar una conexión con Su situación.

Usted, Padre, ha gobernado esta Tierra
y a muchísimas personas con infinita autoridad y poder
pero ya que nosotros, más que Su poder
estamos anhelando Su gracia misericordiosa, Padre,
haga que cuando al reflexionar en sus palabras y lo llamemos "Padre"
se produzca una revolución en nuestros corazones
que haga explotar un corazón ansioso
de que seamos abrazados en el seno de Su corazón;
permita que se produzca un cambio en nuestros corazones
y podamos ser adoptados como pertenencia Suya, Dios Padre.
Ya que lo deseamos sinceramente,
¡Padre!, venga aquí a nosotros.

Su situación deberá ser "nuestra" situación,
Su esperanza deberá ser "nuestra" esperanza,
Su corazón y nuestros corazones deberán ser capaces de coincidir
y si Usted está en tristeza
nosotros también deberíamos entristecernos,
y si Usted está alegre
nosotros también deberíamos alegrarnos.
Ya que nos hemos reunido hoy aquí, siendo Usted nuestra prioridad,
como cuerpos sustanciales recíprocos a Usted
y sedientos de poder formar un solo cuerpo con Usted,
elimine de nosotros todo lo que no se corresponda a ello,
despierte nuestro corazón original,
de ser absorbido y complementado allí plenamente.
Deseamos sinceramente que obre en esta hora
para que tomemos conciencia de que nos hemos convertido en Sus hijos,
de que nos hemos convertido en Sus hijas.
Y deseamos fervientemente que, como hijos de Usted,
establecidos ante Su Voluntad,
podamos manifestarnos sin vergüenza alguna con autoridad celestial.
Oramos en el sagrado nombre de los Padre Verdaderos.
Amén.


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26. QUE HEREDEMOS SU CAMINO DE SACRIFICIO

8 de diciembre de 1968

¡Padre!
Esta mañana es día de reposo.
Que junto a hijos e hijas podamos contactarnos a Su gloria,
a Su noble y elevada personalidad;
permita que en esta mañana podamos experimentar en carne propia
la determinación victoriosa del cumplimiento de Su esperanza.

¡Padre!
Al pensar en la realidad de que Su próspera obra de la creación de todo el Universo
ha sido violada de esta manera por causa de nuestros antepasados de la humanidad,
y cuanto más se interponen tristezas, tendremos que sentir agudamente que ante Usted
seremos personas avergonzadas de sí mismas.

Vinimos a saber que Usted, Padre, cargó solo con nuestra responsabilidad
y ha venido transitando el curso de la historia
tan miserablemente, tan lastimosamente, tan solitariamente.
Nosotros, ahora que sabemos esto, tendremos que alabar altamente,
con todas nuestras fuerzas, el nombre del Padre;
tendremos que heredar Su noble corazón, dando toda nuestra devoción
y sacrificar todas nuestras cosas;
tendremos que recibir la herencia intacta del sacrificado camino de pionero
que Usted ha venido abriendo hasta ahora.
¡Padre!
Proteja con interés a estos hijos de Usted aquí reunidos.
Nosotros, somos muy jóvenes.
Nosotros, somos deficientes.
Hemos vivido en esta Tierra sin ninguna esperanza.
Le damos gracias de corazón, Padre,
ya que a pesar de ello nos hace coparticipar de esta sagrada posición
de poder llamarlo con el nombre de Padre.

Permita que nos autocorrijamos
y cada vez que digamos Su nombre
podamos heredar toda Su ardua labor;
permita que seamos verdaderos hijos e hijas de piedad filial
por medio del fluir de un profundo corazón.

Permita que seamos hijos de Usted,
que dispersemos Su pecho angustiado,
de una tristeza de millones de años,
que confesemos todas nuestras cosas internas
y heredemos la triste amargura de Usted, Padre,
que aliviemos completamente toda animosidad contra el enemigo,
que ha estado entrelazada por millones de años.
Oramos todo esto, sinceramente,
en el nombre sagrado de los Padres Verdaderos.
Amén.


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27. QUE SEAMOS HIJOS QUE PODAMOS DECIR QUE IREMOS SÓLO POR USTED, PADRE

29 de junio de 1969

Ante lo que resta del camino de la restauración
nosotros prometimos ser leales.
Nosotros sabemos cuán miserable y triste
ha sido la ruta que Usted, Padre, ha caminado
en busca de resultados de bondad, aun cuando nadie lo sabía.

Permita que seamos hijos e hijas que cuando nos relacionamos con usted
podamos llamarlo "Padre",
que seamos hijos e hijas que podamos con seguridad
afirmar imponentemente que estamos provistos del aspecto de hijo,
del aspecto de hija, y podamos llamar Su nombre.
Hasta ahora en el curso de la historia,
numerosas personas dijeron el nombre del Padre.
Aún así, son muchos los que Lo llamaron
de una posición peor que la de hijos adoptivos.
Permita que sólo nosotros podamos llamarlo Padre
por una relación de corazón desde la médula de los huesos.
Háganos saber con toda seguridad
que somos sagrados miembros de la Unificación
a quienes cuando Usted habla les dice:
"Eh, hijo mío, hija mía",
y que podamos servir y atender al Padre centralizados en una familia
en una relación de hijos que pueden responder al Padre directamente.

Deseamos sinceramente nos permita ser hijos de Usted
que penetren profundamente ese corazón que nadie conoce,
y ya que existimos para Usted y que nuestro cuerpo nació para Usted,
que admitamos nosotros mismos que somos un yo a desaparecer
por causa de Su propósito
y sepamos hacer esfuerzos para ir solamente hacia Usted.

Estamos reunidos aquí los hijos de la Unificación,
pero de ninguna manera será una reunión para enorgullecernos de nosotros mismos.
De ninguna manera nos reunimos por orgullo a algo de nosotros.
Aunque estemos desnudos,
aunque estemos vestidos con ropas inmundas y harapientas,
permita que nos determinemos más que nadie a amar a Usted, Padre, más aún,
con un corazón ansioso de hacernos uno con el pueblo, el país y el mundo
que Usted está buscando.

En caso de que con ese corazón
seamos hijos e hijas postrados ante Usted, Padre,
deseamos sinceramente que nos permita saber
que en medio de esto Su corazón está conectado,
que en medio de esto Su amor brotará.
Deberemos llegar a ser hijos de Usted que en esa posible situación,
una situación que nadie conoce, podamos determinarnos y decir:
"Padre, yo voy. Yo deberé ir. Yo voy a pelear por Usted".
De no ser así, permita que admitamos
que no podremos atravesar las barreras del enemigo.
Le pedimos de todo corazón que nos permita
convertirnos en bravos guerreros celestiales
determinados a atravesar las barreras del enemigo
y clavar la bandera de victoria junto con el nombre de Usted, Padre.

No hemos nacido para nadie más,
sólo nacimos para Usted, y por haber nacido para Usted,
vivimos para Usted, y por vivir para Usted
moriremos por Usted;
así, deseamos fervientemente nos permita
ser hijos e hijas de Usted con la convicción firme y clara
de que lograremos una victoria mundial.
Oramos todas estas palabras en el sagrado nombre de los Padres Verdaderos.
Amén.


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28. QUE SEAMOS HIJOS QUE NUNCA OLVIDEN LA RELACIÓN PADRE E HIJO

24 de agosto de 1969

¡Padre!
Sabemos que, junto con la historia que fluye,
lo que debía lograr la misión dejada por Usted de una victoria segura
era la vida, la carrera de los seres humanos originales
viviendo en esta Tierra,
pero no obtuvieron resultados reales que poder dejar ante el Cielo,
dejando sí un amargo dolor histórico.
Nosotros mismos, que vivimos hoy en esta era,
al estar en una posición que puede convertirse en amargura,
le pedimos que una vez más nos haga darnos cuenta
que Usted, Padre, está preocupado.

¡Padre!
Recuerde a estos hijos aquí reunidos.
Son una multitud que sólo se apoya en Usted,
cargando con la importantísima misión
de ir realizando la misión dejada por Usted, Padre.
Damos un aspecto insignificante,
y al criticarnos y analizarnos a nosotros mismos
comprendemos muy bien que no pudimos ser existencias
capaces de retornar algo a Usted.
Pero debido a una ya ligada, inseparable, relación de hijos con Usted,
no deberemos olvidarnos del hecho que Usted, Padre,
viene tratando con nosotros en el punto de intersección de la alegría y la tristeza.

Así como los padres aman a sus hijos,
es deber moral celestial y ha sido ley fundamental de toda ética humana
que los hijos amen a sus padres.
Eran los seres humanos quienes por medio de sus vidas
debían dejar detrás un punto cardinal para que sea posible dar y recibir tal amor,
pero conocemos muy bien el hecho de que no pudieron poseer las bases de una vida tal,
no pudieron tener el ambiente propicio para ello,
no pudieron establecer tal tradición.

Permita que reflexionemos en el triste curso de una historia que fluyó de tal manera
y que esta hora y este lugar nos demanden hoy
cumplir toda la misión que nos ha dejado.
Deseamos sinceramente, Padre, que en esta hora
nos pongamos a nosotros mismos ante Su santa presencia
y podamos recibir una nueva misión y nuevas instrucciones.

Poseemos el mismo aspecto que un cuerpo desnudo.
Háganos tomar conciencia plena
de que estamos posicionados dentro de los límites
de poder recibir en cualquier momento la invasión de Satán.

Ahora nosotros tendremos que morir conociendo al Padre.
También deberemos sentir la realidad de que nos queda la misión celestial
de que una vez que lo conozcamos deberemos vivir atendiendo a Usted, Padre.

Permita que nos demos cuenta de que cuando de nosotros mismos
nos paremos ante Su solemne presencia
y al pensar si nosotros realmente
tuvimos ojos como para mirarlo a Usted rectamente,
si tuvimos un rostro como para tratar con Usted sin vergüenza,
y si tuvimos miembros del cuerpo
sin nada que avergonzarnos de nuestra conducta ante Usted, Padre,
no tuvimos frente a Usted un aspecto del que no nos avergoncemos.
Cuanto más sentimos esto comprendemos realmente que Usted, Padre,
no tiene cómo evitar la tristeza
de tener que tratar con estas figuras deficientes,
tan miserables e incapaces de pararse como debe ser.

Realmente en lo profundo de nuestros corazones
deberá surgir el sentimiento ardiente de querer llamarlo Padre,
un sentimiento de querer correr hacia Usted, más allá del tiempo.
Pidiéndole sinceramente nos permita darnos cuenta
que sin ello no podemos mantener una relación de hijos e hijas con Usted, Padre,
oramos todo esto en el sagrado nombre de los Padres Verdaderos.
Amén.


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29. QUE NOS PROVEAMOS DEL ASPECTO DE HIJOS QUE PUEDAN REPRESENTARLO, PADRE

31 de agosto de 1969

¡Padre!
Usted ha venido moviéndose hasta ahora.
La Tierra también ha venido moviéndose hasta ahora.
Pero al haberse convertido en tristeza
la no coincidencia mutua
entre la dirección en que Usted se mueve
y la dirección en que la Tierra se mueve,
tendremos que hacerlas coincidir.
Sabemos que el ser que debe hacerlas coincidir
no es el Cielo ni tampoco es la Tierra,
sino el hombre, que está en el medio.
Debido a que los hombres, egocéntricamente, traicionaron a Dios
y no pudieron superar el histórico fundamento del camino dificultoso,
deberemos saber con certeza que esta miserable lucha
hoy día se conecta centralizada en nosotros mismos.
Aquí nosotros deberemos entender
que el hombre es un enemigo más temible que el enemigo del Cielo,
que el enemigo de la Tierra.
A causa del hombre Usted, Padre,
ha acumulado tristeza y angustias;
a causa del hombre se ha tejido hasta ahora en esta Tierra
una horripilante historia de sangre.
Cuando pensamos que todo esto estuvo ligado a que no se pudo
establecer a una persona verdadera,
nosotros deberemos establecer la verdad, encontrar a una persona verdadera.
Deberemos encontrarla y unirnos completamente a ella.

Para ello, entendimos que cumplir con absoluta obediencia ante Usted, Padre,
es el curso de la restauración.
Por ofrendar todo, cuerpo y mente, ante esto el Cielo inclinará Su cabeza,
la Tierra tendrá que inclinar su cabeza.
Provistos de un aspecto de hijos e hijas que son un solo cuerpo con Usted,
que pueden atender a Usted, que pueden representarlo, Padre,
deberemos tener un aspecto que no reciba la burla del enemigo Satán.
¡Haga que no nos olvidemos cuánto Usted añoró esa imagen!.

En caso que haya pasión hirviendo en nuestros corazones,
no permita que esta pasión termine siendo la pasión por cierto individuo;
permítanos entender que esta pasión deberá ser conectada como Su pasión.
Si hay tal cosa en los jóvenes haga que, de la misma manera,
eso pueda formar un solo cuerpo con Usted.
Deberemos entender muy bien que la descendencia de seres humanos caídos
enfrenta el destino de avanzar añorando hoy y también mañana
aquella posición que debemos buscar.

¡Padre!
Ahora deberemos abrir totalmente nuestros corazones
y atender y servir a Usted cuidadosamente.
Tendremos que inclinar nuestros cuerpos en reverencia ante Su presencia
y arrepentirnos por los pecados históricos del pasado, y rogar por perdón.
Padre, venga a nosotros.
Extienda a nosotros Su corazón misericordioso y no nos olvide.
Deberemos ser verdaderos objetos, que armonicemos con Su esperanza.
Además tendremos que tener a Usted como objeto de adoración
y añorarlo.

¡Padre!
Sabemos bien que uniendo un sentimiento de pasión
que pueda ser determinado por el Cielo
con un sentimiento de pasión que pueda ser determinado por la Tierra,
deberemos establecer un perfecto estándar para poder llamar a Usted "Padre".
Así, deseando fervientemente
que como cuerpos individuales seamos capaces de lograrlo,
permita que seamos una multitud humilde ante Usted,
oramos estas palabras en el sagrado nombre de los Padres Verdaderos.
Amén.


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30. QUE SEAMOS HIJOS CAPACES DE HEREDAR SU GRAN OBRA

26 de febrero de 1970

¡Padre!
Por no haber tenido nosotros una motivación de amor capaz de enloquecer
una y otra vez ante un corazón que aunque amemos con locura a nuestro objeto
sintamos que queremos amarla aún más,
permita que nos lamentemos que nosotros mismos no fuimos capaces
de poseer el poder de un amor determinante.

Deseamos sinceramente , Padre, nos permita llegar a ser familias,
ser hijos, ser hijas, que lamentemos el no haber pasado
noches en vela para adorar al Cielo un día,
permita que corramos pidiéndole que "me" aferre para poder poseer tal motivación.
Nosotros deberemos llegar a ser hijos
que bendigamos con alegría a las familias del mundo,
a los países del mundo, a las gentes del mundo,
poseyendo valores superiores.
Además permita que comprendamos el hecho
de que, cuando seamos hijos que creen nuevamente algo más elevado,
todo estará bien.

Permita que entendamos claramente que el mundo espiritual es movilizado
cuando aparecemos en la posición de padres que representan al Dios Padre.
Deseamos sinceramente que nos permita cumplir toda nuestra misión
de ser el centro del mundo y mover el ambiente correspondiente
con una autoridad subjetiva.

Y ya que cuando lo llamamos "Padre" queremos hacerlo millones de veces
con un corazón muchas veces más ávido que cuando la gente del mundo de hoy
lo llama con un corazón ardiente;
sea Usted hoy más ávido que antes, sea después más ávido que hoy
y permita que experimentemos en carne propia Sus sentimientos más profundos.
Permita que podamos entrar en la posición de ser llamados hijos de Usted.
Un hijo pródigo es también un hijo, un patriota es también un hijo,
pero permita que nosotros seamos hijos capaces de heredar Su obra.

Deseamos fervientemente nos permita bregar para ser llamados hijos de piedad filial,
para ser reconocidos por todos como hijos que puedan heredar de Usted, intacta,
la totalidad de Su gran obra.
Y permita que recibamos de Usted el reconocimiento:
"Tu eres mi hijo amado"
Oramos en el nombre de los Padre Verdaderos.
Amén.


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31. QUE NOS PAREMOS ANTE USTED, PADRE, CON EL ASPECTO DE HIJOS APROPIADOS

15 de marzo de 1970

¡Padre!
Sabemos que, por más que nosotros lo llamemos,
si Usted no nos llama a nosotros no podemos llegar a ligarnos a Usted, Padre.
Tendremos que sentir una vez más desde el fondo del corazón
que a través del larguísimo curso de la historia
Usted, Padre, nos ha llamado una y otra vez con un corazón ávido
en una posición horripilante, a veces de sufrimiento.
Cuando pensamos que ante tal Padre no lo podemos llamar "Padre"
sin estar provistos de una apropiada actitud de hijos, nos preguntamos:
¿Cuánto habrá añorado Usted tales hijos?
¿Cuánto anheló por hijos sumergidos en añoranza
con quienes compartir lo que Usted vivió en medio de Su curso?
¿Cuánto ha venido deseando la posición en la que pueda
encomendar toda Su misión, dar el ultimátum?

Nosotros deberemos proveer una posición en la que ello pueda ser realizado.
Además, capacitándonos a nosotros mismos
a responder a todas sus órdenes, llegar a poder decir:
"Padre, hágase según Su voluntad",
deberemos ser hijos e hijas sin deficiencias en heredar el espíritu
de nuestros antepasados que en las eras de la historia
cargaron la misión de la indemnización.
¿Cuánto añoró a los hijos, a las hijas,
a los cuales en esta era Usted pudiese alabar,
de los cuales enorgullecerse?
Padre, Usted internamente prometió, bendijo y ordenó,
pero al enterarnos que nuestros antepasados que pasaron por el curso de la historia
frecuentemente clavaron un clavo en Su corazón,
y no una o dos veces deportaron a Usted a la soledad,
es para nosotros una alegría el poder llegar a ser hijos de Usted,
pero en cuanto a la misión cada vez que buscamos a ciegas
el camino angustioso de la restauración caminado por nuestros antepasados,
no podemos dejar de pensar en las tristezas que están allí intercaladas.

Nosotros podemos internamente llamarlo "Padre"
pero sabemos que al mismo tiempo, externamente,
tenemos que recibir de Usted órdenes por responsabilidades.
Y nosotros venimos a pensar que no es en una posición de alegría
que Usted nos ordena e instruye con responsabilidades y misiones,
sino que lo hace desde una posición miserable,
en la intersección triste y solitaria de la muerte.

Permita que comprendamos que encontrar a tal Padre no es posible
si no curamos primero Su desgracia; que relacionarnos con Usted, Padre,
no será posible sin antes superar las ataduras que tenemos con el mundo.
Al pensar a quién debemos esas ataduras y darnos cuenta que no se las debemos a Usted
sino a los antepasados de la humanidad, a los seres humanos,
deberemos ser hijos e hijas de Usted que sepan sentir vergüenza.

Y deberíamos ser capaces de morir millones de veces
y notificarnos con propiedad ante Usted
para poder tener afinidad con Sus hasta ahora desdichadas circunstancias;
o nos tenemos que parar en una situación semejante
o estar nosotros en una posición más miserable que ésa
para que Usted, que vivió esa tristeza, pueda consolarnos a nosotros.
Sabemos que si ese momento llega es a partir de ahí
que podremos ligarnos a Usted, Padre.
Ese lazo no se logra a partir de que nosotros lo llamemos
o desde una posición de pedirle algo;
permítanos comprender que se logrará cuando Usted se aferre a nosotros
y pueda compartir Sus cosas internas.
Oramos en el sagrado nombre de los Padres Verdaderos.
Amén.


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32. QUE PODAMOS EVIDENCIAR QUE SOMOS SUS HIJOS

11 de febrero de 1971

¡Amado Padre!
Sabemos que si ascendemos y ascendemos y ascendemos en búsqueda
el punto de llegada será únicamente la posición en la cual
Usted y nosotros nos encontremos de frente.

Al pensar en cuáles serán las palabras decisivas que Usted pueda decir,
y que nosotros podamos decir, serán: "Tú eres mi hijo", "Yo, soy Su hijo".
Sabemos que son solamente esas las palabras de esperanza que la humanidad desea,
y las palabras decisivas con las cuales Usted ha buscado encontrar a la humanidad.

No todo termina con encontrarse como hijos e hijas,
Esos hijos e hijas deben pasar a ser hueso de Sus huesos
y carne de Su carne,
y que esa esperanza interna se manifieste en nosotros
y que el deseo de un individuo manifestado en nosotros
se manifieste en la familia, y el deseo de la familia
supere la sociedad, la nación, y a los pueblos del mundo
y que eso se convierta en los sentimientos
de las verdaderas vivencias internas del Padre
y pueda desbordar hasta un nivel mundial universal.
Sabemos que ese mundo es el mundo de esperanza que Usted busca,
un mundo único por el que busca el hombre.

Desde esta perspectiva nosotros tendremos que buscar
a ver si hoy, en este período de la historia,
existe una multitud que esté buscando ese camino.
Tendremos que averiguarlo.
En cuanto a nosotros mismos, tenemos que buscar los valores del Cielo,
tendremos que analizar y criticar en qué posición de igualdad
tenemos que pararnos el Cielo y nosotros.
Así, tendremos que entender en esta hora que
parados en la posición determinante de decir:
"Esto debe ser así",
manifestarnos ante los pueblos y el mundo
y establecer un estándar de verdad que pueda absorberlos.
Deberemos poseer la convicción que permita a Usted dar testimonio de nosotros mismos
y a nosotros demostrar realísticamente que nosotros
somos Sus hijos, somos Sus hijas.
No sólo en la convicción, ,sino en la experiencia viva
permita que podamos probar que Usted y "yo"
estamos en una relación de frente y detrás, derecha e izquierda,
que estuvimos eternamente juntos en esa posición,
que estamos viviendo eternamente juntos,
que viviremos eternamente juntos;
permita que podamos descubrirnos a nosotros mismos
capaces de establecer el origen de la demostración
de que podremos serlo incambiablemente.
Oramos todo esto en el nombre de los Padres Verdaderos.
Amén.


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33. QUE COMPRENDAMOS EL PRECIOSO VALOR DE LOS PADRES VERDADEROS Y LOS ATENDAMOS

29 de abril de 1971

Deberemos saber cuán valioso es el nombre de "Padres Verdaderos".
Es la matriz que puede abrazar el dolor amargo del Padre;
para la humanidad es el centro del cumplimiento de sus deseos.
Deberemos tener siempre presente que estos mismísimos Padres Verdaderos,
punto inicial del surgimiento del mundo ideal,
no pueden ser cambiados por la historia,
no pueden ser cambiados por nuestros hijos.

Deberemos llevar en nuestro cuerpo el pensamiento de esos Padres Verdaderos.
Comprendemos que la ideología de los Padres Verdaderos
puede construir el futuro y dejar una tradición histórica.
Nosotros estamos en el presente para dar fruto del pasado,
estamos en el presente para ser el centro de su propósito,
estamos en el presente para ser el centro del propósito del futuro.
Al pensar que estamos parados en tal sagrada posición
de poder decidir el destino determinante de tres eras,
hasta ahora sabíamos que éramos tales seres humanos .
Pero ahora, Padre, lo sabemos.

Nosotros ahora deberemos entregar toda nuestra devoción,
justificarnos como antepasados de bondad
de millares de años y generaciones y establecer la tradición
de merecer sin defectos un respeto duradero.
¿Cuándo fuimos leales ante Usted?
¿Cuándo servimos a los Padres en una floreciente primavera?
¿Cuándo luchamos juntos, sea otoño, invierno o verano?
¿Cuándo nos determinamos a morir juntos?
A pesar de que debemos servir a los Padres Verdaderos por tres años,
y no lo hicimos, le agradecemos igualmente de todo corazón
que nos provea de este período de tres años
en el cual podemos compartir el mismo destino
junto a los Padres Verdaderos.

Padres de día, Padres de noche,
Padres en la soledad, Padres en la alegría,
Padres cuando contemplamos los Cielos y la Tierra.
Háganos comprender muy bien que cuando con un corazón
de querer vivir eternamente sirviendo a los Padres
un curso de vida lleno de lágrimas sinceras llene nuestro ambiente de vida,
aquí está comprendido el contenido sagrado y enorme que hará
que numerosos pueblos se conmuevan,
no sólo numerosos pueblos sino que toda la gente del mundo será conmovida;
deseando que estas hermanas lleguen a ser hijas de Usted
que avancen fuertemente, fuertemente, más fuertemente,
oramos en el sagrado nombre de los Padres Verdaderos.
Amén.


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34. QUE CONSOLEMOS LA MORTIFICANTE SITUACIÓN DEL CIELO

29 de agosto de 1971

¡Padre de mucha piedad!
Cielo, que por su misericordia y compasión
se ha venido perjudicando hasta ahora,
cuide de nosotros, deficientes.
Al considerar Su autoridad y posición originales
pensamos en lo sagrado de Su persona
y cómo podríamos atrevernos nosotros, seres caídos,
a tratar con Usted.
Tendremos que deplorar el mortificante hecho
que en cuanto al camino de sufrimientos
tal Padre ha venido asumiendo solo la responsabilidad.
Por ello deberemos entender
que si tenemos la oportunidad de notificarlo ante el Cielo y la Tierra,
antes de referirnos a lo miserable que ha sido el hombre,
tendremos que notificar lo miserable que ha sido nuestro Padre Celestial.
Aunque estemos en la posición de poder alcanzar el Reino de los Cielos,
antes de esperar por la autoridad celestial,
tenemos que consolar al Cielo, soportar y superar;
deberíamos sentir profundamente que tal ruta nos queda aún
en el curso de nuestras vidas.
También hoy, cuidando por sí solos esta ruta de luchas,
y como pioneros del mañana, añorar la imagen de la victoria,
y tendremos que tomar conciencia una vez más
que debemos ser hijos e hijas que nos determinemos
a superar y no conocer el cansancio en un ambiente de condiciones adversas,
hijos e hijas valientes de los cuales Usted, Padre, pueda enorgullecerse.
Ya que sentimos que si como fruto de bondad no nos movemos según Su condición interna,
sin ser un cuerpo sustancial ligado a Sus circunstancias,
y sin ser una plataforma en esta Tierra, Usted no puede transitar ,
pidiendo fervientemente nos permita cuanto antes
llegar a ser hijos e hijas que vivan consolando y sirviendo a Usted, Padre,
que va haciendo un camino solitario,
oramos en el nombre de los Padres Verdaderos.
Amén.


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35. QUE SEAMOS HIJOS QUE SE PREOCUPEN PRIMERO POR EL CORAZÓN DE LOS PADRES

5 de setiembre de 1971

Padre, que siempre trabaja duro junto a esta multitud débil y sin valor alguno;
Padre, que nos advierte, soportando siempre una situación solitaria,
Padre, siempre a la vanguardia, para abrirnos un camino
y que llegue el día de nuestra seguridad,
tomando Usted solo la responsabilidad, en un ambiente de tristeza.
Cuando pensamos en la clase de Padre que es,
tenemos que pedirle que nos perdone por ser hijos infieles
que nunca lo servimos como Se